miércoles, 4 de enero de 2012
La Alianza AMA, la oportunidad de una gran alianza por los medios ciudadanos y comunitarios de Antioquia
lunes, 14 de junio de 2010
¿Cuál es el principal problema que debemos resolver todos los colombianos: la seguridad o la corrupción? Eso es lo que está en juego en estas elecciones.
martes, 23 de febrero de 2010
La espiral del silencio
Según la teoría de Noelle-Neuman una persona omite compartir sus opiniones o posiciones, si percibe que en el medio que se encuentra existe una mayoría de que piensa u opina distinto. En otras palabras que cuando alguien cree que todo mundo piensa distinto, no se arriesga a dar sus opiniones para evitar con ello el rechazo o el señalamiento; este comportamiento funciona y se activa en el sujeto como mecanismo de protección. Es allí donde aparece la espiral del silencio.
Esta explicación científica de un fenómeno social, en mi criterio bastante acertada, es en parte lo que ocurre en Colombia, frente a la evaluación de la imagen o desempeño de ciertos funcionarios públicos, los cuales al parecer tienen una gran aceptación, aprecio y valoración por parte de nuestros “compatriotas”.
Según las encuestas publicadas de manera periódica por importantes firmas encuestadoras y difundidas por algunos medios de comunicación la imagen y aceptación de la gestión de nuestro presidente Álvaro Uribe, es altamente aceptada por la gran mayoría de todos los colombianos. Esta es la primera parte de la espiral del silencio: hacer percibir a la opinión pública que todos están de acuerdo en un tema.
Según los sondeos de las encuestas la aceptación de la gestión del presidente o su popularidad no ha bajado del 65%, siendo su punto más bajo en 2003, cuando se desarrollan los diálogos en Santa Fe de Ralito con las autodefensas, el gobierno decidió apoyar la invasión a Irak y las cifras del desempleo aumentaron dramáticamente. Después de estos resultados ha incluso llegado a niveles del 84%.
Volviendo al análisis de la espiral del silencio, queda entonces la percepción en todos los colombianos, gracias a las encuestas, que la gestión y la imagen del presidente es aceptada por la gran mayoría de los colombianos y entonces llega la reacción natural: omitir nuestras percepciones y propias opiniones de lo que ha sido su gestión. Aunque no estemos de acuerdo con sus decisiones o manejos preferimos no hablarlo, pues creemos que podemos encontrarnos con opiniones contrarias a la nuestra y obtener un rechazo.
Pero no es así. Personalmente cuando tomo un taxi, llego a un negocio o tengo contacto con personas que apenas conozco y pongo el tema de la gestión del presidente, aunque me encuentro inicialmente una tímida respuesta, luego llegan la lluvia de inconformidades y análisis desfavorables.
Nuestra percepción es que todos los colombianos están de acuerdo con la gestión del presidente, pero no es así lo que nos encontramos en las calles de las ciudades y en la cotidianidad. Sin embargo la tarea asignada a la realización permanente y sistemática de encuestas de opinión sobre la imagen del presidente está hecha: generar una espiral de silencio en las opiniones de los colombianos.
(1) Anderson 1996: 214; Miller 2005: 277.
martes, 27 de octubre de 2009
Es como pagar una boleta y no tener permitido ir al concierto

Entre el 19 de octubre y el dos de noviembre, la Registraduría Nacional del Estado Civil tiene prevista una nueva jornada de inscripción de cédulas en todo el país, para que las personas que nunca han votado o recibieron recientemente su cédula de ciudadanía puedan ejercer su derecho al sufragio.
Como es uso y norma este procedimiento, y por ello mismo pareciera que fuera lo correcto y que estuviera bien, nos hemos acostumbrado que así se haga sin reparo. Pero, haciendo una reflexión sobre el tema, la verdad, parece algo absurdo e ilógico que el estado; luego de que nos reconozca como ciudadanos, por alcanzar la mayoría de edad, nos exija o nos ponga como requisito, para ejercer uno de los mayores valores democráticos, el de elegir, que debamos ir hasta un lugar, durante ciertas fechas, para hacer un trámite más y poder así ejercer nuestro derecho al voto.
Esto es como si compráramos una boleta para asistir a un concierto, con alguna anticipación, y la empresa organizadora nos pidiera que tenemos que ir a inscribirnos con la boleta en alguna taquilla o lugar para confirmar que sí vamos a asistir al concierto, y que si no nos inscribimos no podremos asistir, a pesar de que ya hayamos adquirido ese derecho y hayamos pagado por ello.
El ejercicio democrático del sufragio es toda una fiesta, tal vez es la mayor fiesta alcanzada por nuestro, aún frágil, sistema democrático, y no debe existir ningún otro requisito para participar en ella, que el de ser ciudadanos colombianos. Este proceso de inscripción de cédulas no es más que una talanquera, bastante inmensa, para que pueda desarrollarse la democracia y la participación ciudadana sin ninguna condición y con toda libertad.
Es absurdo caer en cuenta de que la misma entidad que nos entrega o renueva la cédula, nos solicita seguidamente que la registremos. ¿Es que cuando le entregan la cédula a los ciudadanos no la tenían registrada? Cuando una persona realiza el trámite para solicitar la cédula o renovarla le piden todos sus datos personales: municipio, dirección, teléfono, estado civil, entre otros. Y con estos datos podrían perfectamente y de manera automática asignarle a cada ciudadano un lugar de votación cercano a su residencia.
Pero, ¿a quienes beneficia que menos ciudadanos colombianos puedan ejercer su derecho constitucional al sufragio? Salta la respuesta a la vista: a quienes han sido históricamente elegidos (o reelegidos) pues de esta manera pueden ganar con menos votos, repartir entre menos personas la torta y buscar resolver las necesidades y expectativas de unos pocos que los apoyan y no de la mayoría de los colombianos. Así se hace más fácil la jugada.
Por el momento debemos salir a inscribir nuestras cédulas para participar en las dos fiestas democráticas que se realizarán en 2010. La elección del Congreso de la República y Parlamento Andino que se celebrarán el 14 de marzo y de Presidente y Vicepresidente de la República, cuya primera vuelta se realizará el 30 de mayo. Sin embargo debemos avanzar poco a poco en levantar las tranqueras y arrojar los micos que no permiten que construyamos una verdadera democracia participativa, como tener que “inscribir” una cédula para poder votar.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Candidatos a la presidencia que no les interesa ser presidentes
A poco menos de 10 meses para la realización de elecciones presidenciales (mayo de 2010) no se tiene claro quiénes son los candidatos de las diferentes colectividades o partidos políticos. Realmente este proceso electoral y los procesos aleatorios como la aprobación del referendo en el Congreso de la República dejan una clara evidencia de la forma calculadora, de intereses personales y “negociadora de la política” que usan los integrantes de los partidos tradicionales y los funcionarios del Gobierno.Es interesante analizar, en primer lugar, las precandidaturas presidenciales que han surgido de ex funcionarios del Gobierno, Juan Manuel Santos (Partido de la U) y Andrés Felipe Arias, (Partido Conservador). Dos ex ministros que han renunciado a sus cargos para aspirar la a presidencia de la república, pero que la única claridad que tienen es que si el Presidente Uribe es candidato ellos se retiran. ¿Porqué? Muy sencillo, saben que siendo Uribe candidato no tendrían opciones electorales y que la mejor manera de mantenerse en el poder, es estar cercano a quien, según ellos, continuará gobernando por cuatro años más, de aprobarse el referendo. Pero lo más reprochable de estas candidaturas, es que no son serías ni responsables, pues dependen y obedecen a la forma como los hilos del poder se vayan tejiendo y no a verdaderas causas, principios, defensas o proyectos que quieran plantearse al país o construir, como representantes de partidos o ciudadanos. Hasta hoy no le han hecho al país una sola propuesta sobre cómo consideran que el país debe superar las dificultades que hoy presenta.
Finalmente saben muy bien, que la burocracia y poder que actualmente tienen, podría continuar e incluso mejorarse si aportan significativamente a la nueva campaña presidencial y que ser candidatos es la segunda opción, pero sobre todo necesaria para tener el control completo. Este es el mismo caso de la ex embajadora Nohemí Sanín: cálculos políticos y medición de balanzas para no salir de la nómina burocrática.
Así las cosas y para realizar un conteo de los verdaderos candidatos presidenciales podemos decir que, en primer lugar como candidato está el Presidente Uribe, aunque hasta hoy no puede serlo, es evidente su interés por continuar cuatro años más en la Casa de Nariño (o sino ¿porqué salieron a hacer campaña sus principales amigos y asesores?). Es claro que el Presidente quiere ser reelegido y todo lo que el Gobierno está haciendo actualmente apunta a que así sea. En segundo lugar está el Polo Democrático, que aunque ha tenido dificultades ha mantenido desde el primer año de gobierno del Presidente su carácter de partido de oposición, no ha recibido burocracia e irán hasta el final con su candidato Carlos Gaviria. (segundo en votaciones en las elecciones de 2006).
El Partido Conservador ya ha dicho que si se aprueba la reelección no tendrán candidato y el Partido Liberal, aún no define su candidato único.
Esta en este conteo el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo Valderrama, quien desde el primer día en que terminó su periodo como alcalde inició su trabajo por la Presidencia de la República, trabajo en el que lleva más de año y medio.
Martha Lucía Ramírez (ex integrante del Partido de la U), Lucho Garzón y Enrique Peñalosa, siguen tratando de “armar” una consulta o acuerdo para elegir un candidato, entre ellos, para la presidencia.
Están en un claro contraste los candidatos que esperan las bendiciones o guiños de sus jefes políticos, que calculan sus movimientos para no salir de la escena política y quienes tienen principios políticos verdaderos o apuestas de sus partidos. El país requiere de líderes y propuestas que busquen transformarlo y superar sus dificultades, no de quienes simplemente quieren mantenerse en el poder y hacer uso de él para uso y provecho de sus intereses personales.
jueves, 4 de junio de 2009
Decisiones nacionales en contra del interés nacional
Desde 1991, año en que se firma el tratado de libre comercio, son cientos de empresas de todos los tamaños que han tenido que cerrar sus puertas, pues los productos importados desde estados unidos, México, Canadá y China entre otros países, no pagan aranceles o estos son muy bajos, lo que significa la pérdida de competencia de nuestros productos en el mercado nacional. En Medellín por ejemplo casi en su totalidad se fueron a la quiebra las industrias textileras, las cuales históricamente habían generado la mayor cantidad de empleos en la ciudad.
Capítulo aparte merecen los productos del campo como el arroz, el maíz, el café, el trigo, entre otros. Por ejemplo Colombia importa anualmente miles de toneladas de arroz de China, maíz y trigo y algodón de Estados Unidos, poniendo en riesgo los ingresos del sector agrícola del país, y golpeando fuertemente a su sector más pobre y vulnerable: los campesinos. Estos productos importados tienen precios más bajos porque sus países brindan grandes subsidios a quienes los producen como una política de seguridad nacional, mientras tanto en Colombia, escasamente se puede pensar en créditos para nuestros campesinos.
Otro muestra es el café. Este producto sólo es rentable para empresas multinacionales como Nestlé, las cuales son las que se encargan de ponerle precio, y se atribuyen el derecho de comprar el grano sin procesar y de darle valor agregado para devolverlo a nosotros y al resto del mundo con nuevos precios. ¿Porqué no hacemos esto mismo nosotros?
Con el petróleo ocurre igual, la semana pasada se pagaba en la ciudad de Miami (Estados Unidos) el galón de gasolina a 1.68 dólares. Es decir con un dólar cercano a los $ 2.100, equivale a unos $ 3.528 el galón. Mientras tanto en Colombia la pagamos a $7.499 pesos. Un poco más del doble del que se cobra en el país más rico del mundo. El punto es que Colombia es productor de petróleo y con lo que produce puede abastecer su consumo interno, pero no lo hace. Nosotros exportamos petróleo a precio de huevo e importamos gasolina a muy altos costos. ¿Para quién es el negocio?
Otro peldaño de esta economía al revés son las entidades financieras y el acceso al crédito. En primer lugar tener recursos en una entidad financiera no es rentable. De entrada al abrir una cuenta de ahorros sabes que pierdes dinero, por las cuotas de manejo de la tarjeta, el uso de los cajeros electrónicos, que en el año no alcanzan a cubrir el pago de intereses que ofrecen las entidades financieras.
El costo del crédito es todo lo contrario, altos intereses. El crédito para vivienda tiene en promedio según el Banco de la República en su informe de diciembre de 2008, una tasa del 17.17%. El crédito que nos ofrecen los bancos para el consumo a un año es del 24.85%. El microcrédito que dinamiza las pequeñas iniciativas económicas tiene un módico costo del 33.47 %.
Entendemos así porque las grandes ganancias del sector financiero, que durante el 2007 fueron cercanas a los seis billones de pesos. Rentabilidad para un sector que genera pocas fuentes de empleo y ninguna redistribución de los ingresos.
Afortunadamente el Partido Demócrata en Estados Unidos ganó las elecciones y el tratado de libre comercio que Colombia quería firmar con esta nación deberá revaluarse, pues eran solo un puñado de empresas colombianas las que se iban a beneficiar mientras los grandes sectores de nuestra economía nacional como el sector agrícola, la producción de alimentos, la soberanía nacional y hasta la producción de la televisión nacional habían sido ofrecidas en bandeja de plata a los intereses de las grandes compañías gringas.
DMG: Distractor Mediático del Gobierno
Las noticias no son todas las cosas importantes, de trascendencia o que todo el mundo debería conocer sobre lo que ocurre en el país, sino las que son seleccionadas por los medios de comunicación para que sean tema de “análisis”. Pero volvamos a las casualidades. Fue precisamente en noviembre del año pasado, casualmente, cuando salían a la luz pública todo los horrores, violaciones y atropellos cometidos por las fuerzas militares con los mal llamados “falsos positivos” (que se deben nombrar realmente como crímenes de estado u homicidios cometidos por la fuerza pública), cuando surgió otro gran tema en la agenda mediática nacional.
El nuevo tema era DMG y en este caso, el tema era puesto en la agenda directamente por el Gobierno Nacional. El Presidente de la República, anunció públicamente que perseguiría y capturaría a un nuevo pero poderosísimo delincuente llamado David Murcia Guzmán. Luego de escuchar las palabras del presidente, del Ministro de Defensa y de altos militares, definitivamente quedaba claro para todos los colombianos que: este personaje era un demonio, tal vez más malo y peligroso que el Mono Jojoy y el Garavito juntos.
Alguién tendría que capturarlo, hacer justicia y ponernos a todos los colombianos a salvo; obviamente el presidente lo haría. El Show se había iniciado y los medios tenían sus cámaras (ocupadas) atentas a este desenlace: le dieron primer lugar en la agenda.
Casualmente también, aunque ya el gobierno conocía de procesos en empresas como DMG y DRFE, desde hacía varios años atrás, no había tomado acciones directas en su contra y mucho menos lideradas directamente por el Presidente de la República. También casualmente, estás acciones fueron iniciadas en el mes de noviembre, cuando se presentaban las más graves denuncias sobre los crímenes de estado y asesinatos cometidos por militares en diferentes lugares del país y la justicia arrojaba los principales resultados de las investigaciones en casos como los jóvenes de Soacha, el más sonado; los de Sincelejo y Cali. También fue el retiro del General Mario Montoya y la sanción de Estados Unidos a varias unidades militares por su clara participación en estos hechos.
De hecho el reporte de medios sobre DMG prácticamente no figuró durante en el resto del 2008. El diario El Tiempo de Bogotá por ejemplo, publicó 422 artículos o noticias durante este mes relacionadas con DMG, en el resto del año sólo fueron 48. De medios de comunicación como RCN ni hablar, este era el pan de cada día, la primera noticia y la más larga. La estrategia de cambiar la agenda planeada desde el gobierno, funcionó a la perfección. Los crímenes de estado, llamados por el gobierno falsos positivos, habían pasado a un segundo lugar.
El tema de los falsos positivos también tuvo su momento más alto en el mes de noviembre de 2008, pero no con el nivel que lo tuvo DMG, en el reporte de noticias y artículos publicados por El Tiempo: sólo llego a 176. Casi una tercera parte de la figuración de DMG. La tendencia se ha mantenido desde entonces.
Hoy, luego de las múltiples denuncias públicas del gobierno en contra de David Murcia Guzmán y su empresa y del show mediático alrededor de su captura. Lo cierto del caso, es que la Fiscalía General de la Nación ha tenido que aplazar en tres ocasiones la audiencia de acusaciones, pues según ellos todavía están organizando el material probatorio que lo compromete en todas las imputaciones hechas.
Hace pocos días periodistas de La W, se preguntaban si realmente las tendrían o no, la respuesta de uno de ellos fue: “no creo que las tengan”. El papel de DMG ya se cumplió, distraer a la opinión pública, poner su atención en otro tema, en otro asunto, cuando existe el riesgo de que otros más graves lleguen a concentrar la atención de los ciudadanos. Si es condenado o no ahora no importa, es más ya no son parte de la agenda del gobierno, las declaraciones al respecto por parte del gobierno han finalizado.
Sin embargo, los crímenes de estado sí fueron ciertos, existen todas las pruebas y muchos testigos que han denunciado sus relaciones con militares para “reclutar” a jóvenes en diferentes partes del país. Las investigaciones avanzan, pero aún no se conocen los autores intelectuales de las órdenes.
DMG fue el Distractor Mediático del Gobierno cuando estaba en juego la popularidad del Presidente de la República y cuando graves crímenes de estado podrían poner en riesgo, su permanencia en el poder. Nos siguen conduciendo con espejos, reflejos y estrategias mediáticas.



