miércoles, 4 de enero de 2012

La Alianza AMA, la oportunidad de una gran alianza por los medios ciudadanos y comunitarios de Antioquia

En Medellín y Antioquia, se han desarrollado durante los últimos ocho años, diferentes programas y proyectos para el fortalecimiento, promoción y articulación de los medios ciudadanos y comunitarios. Varias de estas iniciativas, surgieron precisamente durante los gobiernos del Alcalde Sergio Fajardo y del Gobernador, Anibal Gaviria, quienes hoy precisamente fueron electos para cuatro años de gobierno, pero en dignidades intercambiadas.
El Proyecto Comvite
La gobernación de Antioquia y el Idea, con el apoyo de la Universidad de Antioquia implementaron y lideraron desde 2004 el Programa Comvite – Comunicación Vida y Territorio- con el cual llegaron a las 9 subregiones del Departamento. Mediante este programa se identificaron a los medios de comunicación ciudadanos y comunitarios presentes en Antioquia, se realizaron procesos de formación y acompañamiento; fue especialmente exitoso e importante el Diplomado en Comunicación en el cual participaron los directores de estos medios. De igual manera buscó y promocionó en las subregiones la creación de asociaciones de medios de comunicación, con el objetivo de favorecer la organización sectorial de los medios y con ello, las aprovechar las ventajas y oportunidades que brinda estar agremiado: representación sectorial, gestión colectiva y obviamente, dadas las características del conflicto en Antioquia, protección.

Gracias a esta iniciativa se configuraron redes de medios en varias subregiones de Antioquia, y una gran articulación a nivel departamental. Caben resaltar las asociaciones de medios configuradas en el Oriente y Suroeste, que aún se conservan y que han demostrado lo importante de estar asociado.

La Red de Medios Alternativos y Comunitarios de Medellín
Mientras este proceso se daba en Antioquia, en Medellín se iniciaba en 2005 el Proyecto Creación de una Red de Medios Ciudadanos y Comunitarios para la Convivencia. Los recursos para esta iniciativa surgieron del empréstito que realizó la Alcaldía de Medellín con el BID para desarrollar proyectos de convivencia.

Este proyecto se desarrolló mediante un contrato con la caja de compensación familiar Comfama, y tuvo características similares al realizado en Antioquia por el Idea y la Udea: identificación de los medios existentes, formación, y adicionalmente un diagnóstico del estado en general de estos medios, el objetivo fundamental de esta iniciativa era la de constituir una Red de Medios Ciudadanos y Comunitarios en Medellín para la Convivencia. Finalmente se logró este objetivo, pero coincidió con el fin de la Administración Fajardo, precisamente en el momento en el que apenas se iniciaba el proceso de acompañamiento a la nueva red formada y promovida por la administración municipal. Durante la administración de Alonso Salazar no se dio continuidad a este programa y la red prácticamente se diluyó. Igual suerte corrió el programa Comvite en Antioquia.



EPM
También EPM inició en 2007, un programa dirigido al acercamiento, promoción y fortalecimiento de los medios ciudadanos comunitarios presentes en Antioquia. Este ha sido el que ha tenido más continuidad y, según mi criterio personal, ha logrado generar mayor impacto en los medios de todo el departamento, básicamente por un aspecto: continuidad.

EPM retomó las experiencias y algunos de los avances realizados por la iniciativas de la Red de Medios de Medellín y Comvite en Antioquia, e implementó su propia estrategia para el acompañamiento, fortalecimiento y cercanía con los estos medios. Un componente estratégico de este proceso ha sido el realización de los encuentros de medios ciudadanos y comunitarios, que se han caracterizado por su alto nivel académico y por la pertinencia de los temas propuestas en cada uno de ellos, en el mes de septiembre se realizó el séptimo encuentro.

También ha sido fundamental para el fortalecimiento de los medios, su vinculación con epm como anunciantes de sus programas, proyectos y campañas. Siempre lo he planteado: no podemos hablar de una intención del fortalecimiento de los medios, si estos no son incluidos por las entidades que los promueven, dentro de sus parrillas de anunciantes. Con gran temor ha visto la Alcaldía de Medellín, el apoyo y trabajo conjunto con estos medios, desde la pauta publicitaria.

Actualmente los canales comunitarios de Medellín, muchos periódicos y las nuevas emisoras comunitarias de la ciudad no cuentan en sus espacios comerciales con pauta institucional. Ni mucho menos poseen acuerdos para la elaboración conjunta de contenidos. Eso sí, excepto los financiados por Presupuesto Participativo, en su mayoria impresos, que son otro proceso.

La continuidad en las políticas públicas: asunto clave en materia de comunicación ciudadana.
Es bien claro y demostrado, que con la no continuidad de las políticas públicas en los diferentes escenarios de gestión del estado, y que quienes realmente pierden son la sociedad y los procesos sociales, y que si no hay continuidad en ellos queda en entredicho la misma efectividad de los recursos inicialmente invertidos, por estratégicos que hayan sido.

Es fundamental diferenciar los tiempos y resultados de las inversiones cuando se trata de procesos sociales y culturales de organización y transformación, a cuando se tratan de obras físicas e infraestructura. Básicamente el avance de las obras se puede medir por días calendario, por fuerza de trabajo vinculada y por los recursos económicos disponibles. Si hay recursos las obras físicas se pueden construir en tiempo record. No ocurre así con los procesos sociales y los de transformación cultural y organización social. Estos, aunque requieren recursos, no dependen sólo de estos para avanzar y consolidarse y, en la mayoría de los casos son más lentos, por los procesos de sensibilización, confianza, articulación y organización que requieren. No se pueden dar por terminados con los cierres fiscales de cada año, y no se pueden acelerar simplemente porque se les asignen más recursos.

Y lo más importante para que puedan materializarse: continuidad. Cuando se finalizan los recursos para una obra física y se detiene por algún tiempo, además de la morosidad nada más cambia y ocurre. Al momento de ingresar nuevos recursos simplemente se compran más materiales y se continúa en el punto abandonado. No pasa así con los procesos sociales: cuando inesperadamente se interrumpen, por lo general se hace más difícil volverlos a iniciarlos, por la credibilidad y motivación perdida, y también por lo general, es necesario retomar a puntos que ya se creían realizados, es decir hay que devolverse. La continuidad es entonces la clave para gestión pública en materia social y el trabajo con los medios ciudadanos y comunitarios es un ejemplo de esto.

La articulación, el ideal en la gestión del estado.
Las que he mencionado son sólo algunas de las iniciativas realizadas en pro de los medios ciudadanos y comunitarios. Algunas universidades, ong y organizaciones comunitarias han hecho sus propios aportes en otros momentos. Sin embargo las iniciativas de la Alcaldía de Medellín, Gobernación de Antioquia, han sido las que más impacto han tenido por el volumen de los recursos destinados y por su capacidad de convocatoria.

El acuerdo AMA, firmado entre el electo Gobernador Sergio Fajardo y el electo alcalde Anibal Gaviria, son el escenario ideal, y hoy real, para la articulación, como lo plantea el acuerdo, de las políticas públicas entre ambos entes gubernamentales. Esta es una gran oportunidad para también articular y construir caminos conjuntos para la promoción, fortalecimiento y articulación de los medios ciudadanos y comunitarios en Medellín y Antioquia. Es mucho lo que se ha logrado, es mucho lo que hay por hacer, pero sobre todo es una gran oportunidad la que hoy nos permitiría esta gran alianza, cuyos líderes ya han demostrado su gran interés por los medios ciudadanos como constructores de sociedad, de democracia, identidad y participación ciudadana.

Hoy no solamente espero, sino que de manera directa les propongo a nuestros gobernadores electos que tomemos las experiencias y resultados positivos en todos estos procesos, y construyamos una gran estrategia para los medios ciudadanos y comunitarios en todo Antioquia, optimizando la gestión, el impacto y proceso organizativo y determinando a cada uno de los participantes un rol y papel de acuerdo a su experiencia, competencia y capacidades. Una gran alianza por los medios ciudadanos y comunitarios en Antioquia.

lunes, 14 de junio de 2010

¿Cuál es el principal problema que debemos resolver todos los colombianos: la seguridad o la corrupción? Eso es lo que está en juego en estas elecciones.

Mientras que para Santos, su principal foco de atención y tema general de su campaña está centrada en la seguridad, para Mockus el problema principal y en el cual debemos colocar nuestra mayor atención es otro y bien diferente. Entender este cambio en un discurso que lleva más de 7 años bombardeándonos de todas las formas posibles y que poco a poco ha configurado una forma de pensar en los colombianos es fundamental para saber lo que está en juego y poder tomar una decisión este 20 de julio.

Para Mockus el principal problema de este país es, palabras más, palabras menos la corrupción. Es allí donde los colombianos y nuestras instituciones debemos colocar toda nuestra atención, es este el gran reto y abordarlo conlleva otras tantas cosas de lo que está ligado. ¿Y por qué ese es el problema? Pues es bastante sencillo de explicar y ejemplos tenemos por montones.

Lo primero que debemos explicar es que tradicionalmente el estado y el poder representan para la gran mayoría de los políticos de nuestro país una torta de la que cada quien se quiere llevar un gran pedazo, un botín que repartir, y no la posibilidad para el desarrollo de la nación, de sus habitantes, de sus necesidades. Lo triste es que a la mayoría de las personas les puede sonar que sea obvio que esto sea así, pero no tiene porque serlo y es necesario que esto cambie.

Este es el primer punto de partida. Para Mockus, Fajardo y su equipo, el estado tiene que dejar de ser un botín que se obtiene por medio de conseguir votos a cualquier precio y sus funcionarios e instituciones deben garantizar que cada peso que se recibe de los ciudadanos sea invertido en su desarrollo. Cuando ambos dicen en sus discursos que los recursos públicos son sagrados no es sólo una frase de campaña, es un propósito de gobierno.

Pero la corrupción, es también la relación del estado con la delincuencia, con los grupos armados ilegales y con quienes han utilizado la fuerza y la muerte como mecanismo para obtener el poder. Tal vez esta es la peor de todas las formas corruptas. Es tan vergonzoso el nivel de nuestra corrupción que cerca de 80 congresistas se encuentran en la cárcel por pertenecer o estar aliados con grupos de paramilitares. ¿En qué país del mundo puede ocurrir esto? Es algo casi dantesco o demencial. ¿Cuántas relaciones fraudulentas, ilegales, violentas y de muerte se han construido a partir de allí? ¿Acaso el interés de estos siniestros personajes era el de construir un mejor país? ¿Cuánta vergüenza e impotencia han tenido que soportar las víctimas de estos personajes, al verlos revestidos de poder y tan cercanos a sus más importantes instituciones y líderes políticos?

Claro que ésta es nuestra principal vergüenza e injusticia. Claro que esto es nuestro principal problema. Claro que esto tiene que cambiar. Claro que los delincuentes deben ser perseguidos por el estado y no ser parte de él como actualmente ocurre. Claro que “no todo vale” para obtener el poder.

La corrupción también se presenta en la forma como los líderes y más altos políticos ejercen sus funciones, las transacciones que realizan y la forma como logran respaldo de las mayorías y el control de la oposición. Y este es otro grave fenómeno de corrupción que también se ha considerado “normal” y de “esperarse”. Cuando el gobierno busca el respaldo del congreso a las leyes que propone no desde el convencimiento y desde la fuerza de los argumentos, sino desde la repartición de puestos burocráticos y la compra de conciencias. Con estas prácticas mina con una carga de dinamita a la democracia colombiana y a sus instituciones. Claro es el caso de la famosa Yidis Política, donde se demostró que el gobierno ofreció notarias, puestos en instituciones regionales y en cargos diplomáticos a quienes inicialmente no estaban de acuerdo con ella. La justicia sentenció que se había presentado el delito de cohecho (es decir de dos que se unieron para delinquir), pero sólo castigó a una de las partes. A la otra no. Los funcionarios del gobierno fueron absueltos.

Pero estos apoyos y búsqueda de respaldos ilegales no se han presentado sólo con el congreso, también los grupos armados han sido objeto de ellos. Por la puerta de atrás, el gobierno se ha reunido con los jefes de grupos paramilitares como el caso de Job, ha recibido en campaña el respaldo de la mayoría de los senadores que están presos por parapolítica y ha nombrado en sus organismos representantes de estos mismos grupos, como ha ocurrido con el DAS. Allí mismo se materializó una persecución ilegal contra lo Corte Suprema de Justicia, contra periodistas y contra los políticos y civiles que no respaldaban las políticas del actual gobierno. Todo esto es corrupción. Actualmente muchos de estos mismos políticos o sus herederos respaldan la candidatura de Santo y el Partido PIN (donde están los principales involucrados con la parapolítica del país) dijo hace poco que acordaron dar respaldo a “uno de los candidatos del gobierno”, pero que no darían a conocer su nombre.

Esto es la corrupción de la que nos habla Mockus, de construir un estado de la legalidad, de la transparencia. Y esto no da espera, pues mientras el gobierno y sus medios aliados nos siguen distrayendo con el embeleco de Chávez y la amenaza de la guerrilla, estos sujetos se roban al país, destruyen sus instituciones y cometen toda clase de atropellos y delitos.

Esto es lo que está en juego y esta es la gran diferencia entre la que propone Antanas Mockus y lo que quiere Santos que siga siendo el país.

Una aclaración final para quienes aún sienten miedo por las “grandes amenazas que tiene Colombia” y de la que algunos medios han hecho comidilla diaria. Primero: no existe una posibilidad real de que alguna vez haya una guerra entre Colombia y Venezuela. Segundo: cerca del 90% de los muertos, desapariciones, desplazamientos y demás delitos en Colombia son por cuenta de la mafia, del narcotráfico y de la delincuencia común. Aunque la guerrilla es un gran problema, la violencia que vivimos es generada en su gran mayoría por las mafias. Vale la pena preguntarse porque nos han hecho creer lo contrario.

martes, 23 de febrero de 2010

La espiral del silencio

La politóloga alemana Elisabeth Noelle- Neuman desarrolló una teoría de la comunicación y de las ciencias políticas a la que llamó la espiral del silencio (1).

Según la teoría de Noelle-Neuman una persona omite compartir sus opiniones o posiciones, si percibe que en el medio que se encuentra existe una mayoría de que piensa u opina distinto. En otras palabras que cuando alguien cree que todo mundo piensa distinto, no se arriesga a dar sus opiniones para evitar con ello el rechazo o el señalamiento; este comportamiento funciona y se activa en el sujeto como mecanismo de protección. Es allí donde aparece la espiral del silencio.
Esta explicación científica de un fenómeno social, en mi criterio bastante acertada, es en parte lo que ocurre en Colombia, frente a la evaluación de la imagen o desempeño de ciertos funcionarios públicos, los cuales al parecer tienen una gran aceptación, aprecio y valoración por parte de nuestros “compatriotas”.

Según las encuestas publicadas de manera periódica por importantes firmas encuestadoras y difundidas por algunos medios de comunicación la imagen y aceptación de la gestión de nuestro presidente Álvaro Uribe, es altamente aceptada por la gran mayoría de todos los colombianos. Esta es la primera parte de la espiral del silencio: hacer percibir a la opinión pública que todos están de acuerdo en un tema.
Según los sondeos de las encuestas la aceptación de la gestión del presidente o su popularidad no ha bajado del 65%, siendo su punto más bajo en 2003, cuando se desarrollan los diálogos en Santa Fe de Ralito con las autodefensas, el gobierno decidió apoyar la invasión a Irak y las cifras del desempleo aumentaron dramáticamente. Después de estos resultados ha incluso llegado a niveles del 84%.

Volviendo al análisis de la espiral del silencio, queda entonces la percepción en todos los colombianos, gracias a las encuestas, que la gestión y la imagen del presidente es aceptada por la gran mayoría de los colombianos y entonces llega la reacción natural: omitir nuestras percepciones y propias opiniones de lo que ha sido su gestión. Aunque no estemos de acuerdo con sus decisiones o manejos preferimos no hablarlo, pues creemos que podemos encontrarnos con opiniones contrarias a la nuestra y obtener un rechazo.
Pero no es así. Personalmente cuando tomo un taxi, llego a un negocio o tengo contacto con personas que apenas conozco y pongo el tema de la gestión del presidente, aunque me encuentro inicialmente una tímida respuesta, luego llegan la lluvia de inconformidades y análisis desfavorables.
Nuestra percepción es que todos los colombianos están de acuerdo con la gestión del presidente, pero no es así lo que nos encontramos en las calles de las ciudades y en la cotidianidad. Sin embargo la tarea asignada a la realización permanente y sistemática de encuestas de opinión sobre la imagen del presidente está hecha: generar una espiral de silencio en las opiniones de los colombianos.



(1) Anderson 1996: 214; Miller 2005: 277.

martes, 27 de octubre de 2009

Es como pagar una boleta y no tener permitido ir al concierto


Entre el 19 de octubre y el dos de noviembre, la Registraduría Nacional del Estado Civil tiene prevista una nueva jornada de inscripción de cédulas en todo el país, para que las personas que nunca han votado o recibieron recientemente su cédula de ciudadanía puedan ejercer su derecho al sufragio.

Como es uso y norma este procedimiento, y por ello mismo pareciera que fuera lo correcto y que estuviera bien, nos hemos acostumbrado que así se haga sin reparo. Pero, haciendo una reflexión sobre el tema, la verdad, parece algo absurdo e ilógico que el estado; luego de que nos reconozca como ciudadanos, por alcanzar la mayoría de edad, nos exija o nos ponga como requisito, para ejercer uno de los mayores valores democráticos, el de elegir, que debamos ir hasta un lugar, durante ciertas fechas, para hacer un trámite más y poder así ejercer nuestro derecho al voto.

Esto es como si compráramos una boleta para asistir a un concierto, con alguna anticipación, y la empresa organizadora nos pidiera que tenemos que ir a inscribirnos con la boleta en alguna taquilla o lugar para confirmar que sí vamos a asistir al concierto, y que si no nos inscribimos no podremos asistir, a pesar de que ya hayamos adquirido ese derecho y hayamos pagado por ello.

El ejercicio democrático del sufragio es toda una fiesta, tal vez es la mayor fiesta alcanzada por nuestro, aún frágil, sistema democrático, y no debe existir ningún otro requisito para participar en ella, que el de ser ciudadanos colombianos. Este proceso de inscripción de cédulas no es más que una talanquera, bastante inmensa, para que pueda desarrollarse la democracia y la participación ciudadana sin ninguna condición y con toda libertad.

Es absurdo caer en cuenta de que la misma entidad que nos entrega o renueva la cédula, nos solicita seguidamente que la registremos. ¿Es que cuando le entregan la cédula a los ciudadanos no la tenían registrada? Cuando una persona realiza el trámite para solicitar la cédula o renovarla le piden todos sus datos personales: municipio, dirección, teléfono, estado civil, entre otros. Y con estos datos podrían perfectamente y de manera automática asignarle a cada ciudadano un lugar de votación cercano a su residencia.

Pero, ¿a quienes beneficia que menos ciudadanos colombianos puedan ejercer su derecho constitucional al sufragio? Salta la respuesta a la vista: a quienes han sido históricamente elegidos (o reelegidos) pues de esta manera pueden ganar con menos votos, repartir entre menos personas la torta y buscar resolver las necesidades y expectativas de unos pocos que los apoyan y no de la mayoría de los colombianos. Así se hace más fácil la jugada.

Por el momento debemos salir a inscribir nuestras cédulas para participar en las dos fiestas democráticas que se realizarán en 2010. La elección del Congreso de la República y Parlamento Andino que se celebrarán el 14 de marzo y de Presidente y Vicepresidente de la República, cuya primera vuelta se realizará el 30 de mayo. Sin embargo debemos avanzar poco a poco en levantar las tranqueras y arrojar los micos que no permiten que construyamos una verdadera democracia participativa, como tener que “inscribir” una cédula para poder votar.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Candidatos a la presidencia que no les interesa ser presidentes

A poco menos de 10 meses para la realización de elecciones presidenciales (mayo de 2010) no se tiene claro quiénes son los candidatos de las diferentes colectividades o partidos políticos. Realmente este proceso electoral y los procesos aleatorios como la aprobación del referendo en el Congreso de la República dejan una clara evidencia de la forma calculadora, de intereses personales y “negociadora de la política” que usan los integrantes de los partidos tradicionales y los funcionarios del Gobierno.

Es interesante analizar, en primer lugar, las precandidaturas presidenciales que han surgido de ex funcionarios del Gobierno, Juan Manuel Santos (Partido de la U) y Andrés Felipe Arias, (Partido Conservador). Dos ex ministros que han renunciado a sus cargos para aspirar la a presidencia de la república, pero que la única claridad que tienen es que si el Presidente Uribe es candidato ellos se retiran. ¿Porqué? Muy sencillo, saben que siendo Uribe candidato no tendrían opciones electorales y que la mejor manera de mantenerse en el poder, es estar cercano a quien, según ellos, continuará gobernando por cuatro años más, de aprobarse el referendo. Pero lo más reprochable de estas candidaturas, es que no son serías ni responsables, pues dependen y obedecen a la forma como los hilos del poder se vayan tejiendo y no a verdaderas causas, principios, defensas o proyectos que quieran plantearse al país o construir, como representantes de partidos o ciudadanos. Hasta hoy no le han hecho al país una sola propuesta sobre cómo consideran que el país debe superar las dificultades que hoy presenta.

Finalmente saben muy bien, que la burocracia y poder que actualmente tienen, podría continuar e incluso mejorarse si aportan significativamente a la nueva campaña presidencial y que ser candidatos es la segunda opción, pero sobre todo necesaria para tener el control completo. Este es el mismo caso de la ex embajadora Nohemí Sanín: cálculos políticos y medición de balanzas para no salir de la nómina burocrática.

Así las cosas y para realizar un conteo de los verdaderos candidatos presidenciales podemos decir que, en primer lugar como candidato está el Presidente Uribe, aunque hasta hoy no puede serlo, es evidente su interés por continuar cuatro años más en la Casa de Nariño (o sino ¿porqué salieron a hacer campaña sus principales amigos y asesores?). Es claro que el Presidente quiere ser reelegido y todo lo que el Gobierno está haciendo actualmente apunta a que así sea. En segundo lugar está el Polo Democrático, que aunque ha tenido dificultades ha mantenido desde el primer año de gobierno del Presidente su carácter de partido de oposición, no ha recibido burocracia e irán hasta el final con su candidato Carlos Gaviria. (segundo en votaciones en las elecciones de 2006).

El Partido Conservador ya ha dicho que si se aprueba la reelección no tendrán candidato y el Partido Liberal, aún no define su candidato único.

Esta en este conteo el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo Valderrama, quien desde el primer día en que terminó su periodo como alcalde inició su trabajo por la Presidencia de la República, trabajo en el que lleva más de año y medio.

Martha Lucía Ramírez (ex integrante del Partido de la U), Lucho Garzón y Enrique Peñalosa, siguen tratando de “armar” una consulta o acuerdo para elegir un candidato, entre ellos, para la presidencia.

Están en un claro contraste los candidatos que esperan las bendiciones o guiños de sus jefes políticos, que calculan sus movimientos para no salir de la escena política y quienes tienen principios políticos verdaderos o apuestas de sus partidos. El país requiere de líderes y propuestas que busquen transformarlo y superar sus dificultades, no de quienes simplemente quieren mantenerse en el poder y hacer uso de él para uso y provecho de sus intereses personales.

jueves, 4 de junio de 2009

Decisiones nacionales en contra del interés nacional

Las políticas implementadas en Colombia para la generación de empleo y la promoción del desarrollo económico en general de sus habitantes, durante los últimos veinte años se caracterizan por un factor común: han sido intencionalmente negativas y contrarias al interés nacional. Los acuerdos internacionales de carácter comercial han ido en contra de la protección de la producción interna, del empleo nacional y de los productos, alimentos y materias primas producidos por los colombianos.

Desde 1991, año en que se firma el tratado de libre comercio, son cientos de empresas de todos los tamaños que han tenido que cerrar sus puertas, pues los productos importados desde estados unidos, México, Canadá y China entre otros países, no pagan aranceles o estos son muy bajos, lo que significa la pérdida de competencia de nuestros productos en el mercado nacional. En Medellín por ejemplo casi en su totalidad se fueron a la quiebra las industrias textileras, las cuales históricamente habían generado la mayor cantidad de empleos en la ciudad.

Capítulo aparte merecen los productos del campo como el arroz, el maíz, el café, el trigo, entre otros. Por ejemplo Colombia importa anualmente miles de toneladas de arroz de China, maíz y trigo y algodón de Estados Unidos, poniendo en riesgo los ingresos del sector agrícola del país, y golpeando fuertemente a su sector más pobre y vulnerable: los campesinos. Estos productos importados tienen precios más bajos porque sus países brindan grandes subsidios a quienes los producen como una política de seguridad nacional, mientras tanto en Colombia, escasamente se puede pensar en créditos para nuestros campesinos.

Otro muestra es el café. Este producto sólo es rentable para empresas multinacionales como Nestlé, las cuales son las que se encargan de ponerle precio, y se atribuyen el derecho de comprar el grano sin procesar y de darle valor agregado para devolverlo a nosotros y al resto del mundo con nuevos precios. ¿Porqué no hacemos esto mismo nosotros?

Con el petróleo ocurre igual, la semana pasada se pagaba en la ciudad de Miami (Estados Unidos) el galón de gasolina a 1.68 dólares. Es decir con un dólar cercano a los $ 2.100, equivale a unos $ 3.528 el galón. Mientras tanto en Colombia la pagamos a $7.499 pesos. Un poco más del doble del que se cobra en el país más rico del mundo. El punto es que Colombia es productor de petróleo y con lo que produce puede abastecer su consumo interno, pero no lo hace. Nosotros exportamos petróleo a precio de huevo e importamos gasolina a muy altos costos. ¿Para quién es el negocio?
Otro peldaño de esta economía al revés son las entidades financieras y el acceso al crédito. En primer lugar tener recursos en una entidad financiera no es rentable. De entrada al abrir una cuenta de ahorros sabes que pierdes dinero, por las cuotas de manejo de la tarjeta, el uso de los cajeros electrónicos, que en el año no alcanzan a cubrir el pago de intereses que ofrecen las entidades financieras.

El costo del crédito es todo lo contrario, altos intereses. El crédito para vivienda tiene en promedio según el Banco de la República en su informe de diciembre de 2008, una tasa del 17.17%. El crédito que nos ofrecen los bancos para el consumo a un año es del 24.85%. El microcrédito que dinamiza las pequeñas iniciativas económicas tiene un módico costo del 33.47 %.

Entendemos así porque las grandes ganancias del sector financiero, que durante el 2007 fueron cercanas a los seis billones de pesos. Rentabilidad para un sector que genera pocas fuentes de empleo y ninguna redistribución de los ingresos.

Afortunadamente el Partido Demócrata en Estados Unidos ganó las elecciones y el tratado de libre comercio que Colombia quería firmar con esta nación deberá revaluarse, pues eran solo un puñado de empresas colombianas las que se iban a beneficiar mientras los grandes sectores de nuestra economía nacional como el sector agrícola, la producción de alimentos, la soberanía nacional y hasta la producción de la televisión nacional habían sido ofrecidas en bandeja de plata a los intereses de las grandes compañías gringas.

DMG: Distractor Mediático del Gobierno

Colombia es un país de casualidades, o por lo menos eso parece ser. En lo personal no creo en las casualidades y menos en las relacionadas con la agenda temática de los medios de comunicación.

Las noticias no son todas las cosas importantes, de trascendencia o que todo el mundo debería conocer sobre lo que ocurre en el país, sino las que son seleccionadas por los medios de comunicación para que sean tema de “análisis”. Pero volvamos a las casualidades. Fue precisamente en noviembre del año pasado, casualmente, cuando salían a la luz pública todo los horrores, violaciones y atropellos cometidos por las fuerzas militares con los mal llamados “falsos positivos” (que se deben nombrar realmente como crímenes de estado u homicidios cometidos por la fuerza pública), cuando surgió otro gran tema en la agenda mediática nacional.

El nuevo tema era DMG y en este caso, el tema era puesto en la agenda directamente por el Gobierno Nacional. El Presidente de la República, anunció públicamente que perseguiría y capturaría a un nuevo pero poderosísimo delincuente llamado David Murcia Guzmán. Luego de escuchar las palabras del presidente, del Ministro de Defensa y de altos militares, definitivamente quedaba claro para todos los colombianos que: este personaje era un demonio, tal vez más malo y peligroso que el Mono Jojoy y el Garavito juntos.

Alguién tendría que capturarlo, hacer justicia y ponernos a todos los colombianos a salvo; obviamente el presidente lo haría. El Show se había iniciado y los medios tenían sus cámaras (ocupadas) atentas a este desenlace: le dieron primer lugar en la agenda.

Casualmente también, aunque ya el gobierno conocía de procesos en empresas como DMG y DRFE, desde hacía varios años atrás, no había tomado acciones directas en su contra y mucho menos lideradas directamente por el Presidente de la República. También casualmente, estás acciones fueron iniciadas en el mes de noviembre, cuando se presentaban las más graves denuncias sobre los crímenes de estado y asesinatos cometidos por militares en diferentes lugares del país y la justicia arrojaba los principales resultados de las investigaciones en casos como los jóvenes de Soacha, el más sonado; los de Sincelejo y Cali. También fue el retiro del General Mario Montoya y la sanción de Estados Unidos a varias unidades militares por su clara participación en estos hechos.

De hecho el reporte de medios sobre DMG prácticamente no figuró durante en el resto del 2008. El diario El Tiempo de Bogotá por ejemplo, publicó 422 artículos o noticias durante este mes relacionadas con DMG, en el resto del año sólo fueron 48. De medios de comunicación como RCN ni hablar, este era el pan de cada día, la primera noticia y la más larga. La estrategia de cambiar la agenda planeada desde el gobierno, funcionó a la perfección. Los crímenes de estado, llamados por el gobierno falsos positivos, habían pasado a un segundo lugar.

El tema de los falsos positivos también tuvo su momento más alto en el mes de noviembre de 2008, pero no con el nivel que lo tuvo DMG, en el reporte de noticias y artículos publicados por El Tiempo: sólo llego a 176. Casi una tercera parte de la figuración de DMG. La tendencia se ha mantenido desde entonces.

Hoy, luego de las múltiples denuncias públicas del gobierno en contra de David Murcia Guzmán y su empresa y del show mediático alrededor de su captura. Lo cierto del caso, es que la Fiscalía General de la Nación ha tenido que aplazar en tres ocasiones la audiencia de acusaciones, pues según ellos todavía están organizando el material probatorio que lo compromete en todas las imputaciones hechas.

Hace pocos días periodistas de La W, se preguntaban si realmente las tendrían o no, la respuesta de uno de ellos fue: “no creo que las tengan”. El papel de DMG ya se cumplió, distraer a la opinión pública, poner su atención en otro tema, en otro asunto, cuando existe el riesgo de que otros más graves lleguen a concentrar la atención de los ciudadanos. Si es condenado o no ahora no importa, es más ya no son parte de la agenda del gobierno, las declaraciones al respecto por parte del gobierno han finalizado.

Sin embargo, los crímenes de estado sí fueron ciertos, existen todas las pruebas y muchos testigos que han denunciado sus relaciones con militares para “reclutar” a jóvenes en diferentes partes del país. Las investigaciones avanzan, pero aún no se conocen los autores intelectuales de las órdenes.

DMG fue el Distractor Mediático del Gobierno cuando estaba en juego la popularidad del Presidente de la República y cuando graves crímenes de estado podrían poner en riesgo, su permanencia en el poder. Nos siguen conduciendo con espejos, reflejos y estrategias mediáticas.